martes, 20 de septiembre de 2016

La Cata del Barrio de la Estación: Siete bodegas y un destino (enoturístico)

El sábado 17 de septiembre se celebró la segunda edición de La Cata del Barrio de la Estación de Haro (La Rioja) y tuve la suerte de vivirlo en mis propias carnes. El asunto es que las siete bodegas, casi todas centenarias, que se concentran en este barrio, llamado así porque fue de los primeros en España en contar con ferrocarril y luz eléctrica, debido al transporte del vino (como sucedió también en Jerez), han unido fuerzas para hacer de este punto uno de los destinos enoturísticos más importantes del planeta, y no me quedo corta, solo Oporto cuenta con una concentración similar. En los tiempos que corren, que siete empresas superen sus diferencias, que las tienen, establezcan un objetivo común y se dejen la piel por conseguirlo es para quitarse el sombrero. 

Porque el sábado estaban al pie del cañón todos, propietarios y enólogos a la cabeza, viviendo la experiencia con un entusiasmo y una disposición contagiosa, compartiendo con cada grupo sus vinos y la forma de hacerlos y disfrutando de ello. Sintiéndose y transmitiendo. Había verdad en todo aquello. Fue una auténtica gozada. Una inyección de fe incluso para incrédulos. Y es que las cosas bien hechas, bien parecen, y aquí hay que dar la enhorabuena también a la organización (comunicación, turismo, etc.). 


En fin, que ni la lluvia pudo aguar la jornada (aunque lo intentó) que pasamos entre R. Lopez de Heredia Viña Tondonia, CVNE, Gómez Cruzado, La Rioja Alta, Bodegas Bilbainas, Bodegas Muga y Bodegas Roda. La entrada (50€ aunque en venta anticipada se podía conseguir por 40€) incluía dos vinos y una tapa en cada una de ellas, además de diversas actividades relacionadas con el mundo del vino (como presenciar la doma de la barrica en Muga, el degüelle en Bilbainas, la trasiega artesanal en La Rioja Alta y oficios como el de botero en Gómez Cruzado) todas ellas amenizadas por música en directo. Por cierto, he descubierto que el jazz y el swing se funden a la perfección con el vino.


Mezcla frente a terruño

Y hablando de mezclas, estas siete en este día, y en el que le precedió, dedicado a profesionales, hicieron toda una declaración de intenciones. Frente a las bodegas riojanas que quieren desligarse de la denominación de origen amparándose en sus viñedos singulares, las del Barrio de La Estación defienden sus vinos de ensamblaje, es decir, de mezcla. Mezcla de añadas (R. López de Heredia Viña Tondonia), de viñedos (Roda), de varietales (Bilbainas, La Rioja Alta y Muga), de crianzas (CVNE y Gómez Cruzado). Ya cantaba El Puma «que un negro con una negra es como noche sin luna, y un blanco con una blanca es como leche y espuma», y estas siete no están por la labor.

Soy #Pancrudista

En cuanto a los vinos, me mojo. Para mí, el vino de esta edición fue el Pancrudo 2014 de Gómez Cruzado. Una garnacha indómita y vieja que se ha mantenido a lo largo de los años en un alto del mismo nombre en Najerilla. De hecho, entre unos pocos forofos de este tinto divertido y fácil de beber (aunque difícil de hacer) descubierto durante estos días, acuñamos un hashtag: #Pancrudista, y sí, me confieso adepta.
Me encantó también el Viña Ardanza Reserva 2008 de La Rioja Alta. Rotundo, un amor al primer sorbo y ojo, es una recomendación a futuro, ya que hasta el año que viene no sale al mercado.
Mi pódium lo completa Muga Selección Especial Reserva 2011. Elegante, con buen fondo y forma. Todo un señor con el que dejarse llevar. Siempre acabarás en buen puerto.

En resumen, estas siete bodegas acumulan tradición, tienen historia, edificios imponentes, instalaciones innovadoras que respetan también sus calados o cementerios antiguos (el de CVNE pone los pelos como escarpias), entorno privilegiado, etc., pero también distintas filosofías a la hora de elaborar, diferentes tamaños (desde los cuatro millones de botellas anuales de Bilbainas a las 200.000 de Gómez Cruzado) y diversos objetivos de negocio, pero el negocio no fue algo que estuviera presente en este día. La unión fue la estrella de La Cata del Barrio de la Estación, para hacer de él un destino enoturístico único. Raza, sentimiento, conocimiento y diversión y, aunque no sea un gorrión venezolano, eso es lo que les he venido a contar, chévere, chévere, chévere, chévere, chévere.

2 comentarios:

  1. ¡Viva el vino y las mujeres!
    Cuando uno lee cosas como estas se da cuenta de lo crack que eres en el tema. Es cierto que no tengo mucha idea sobre este "mundillo", por no decir ese gran sector que tenemos en España, y me parece muy idóneo la celebración de este tipo de encuentros entre apasionados por el vino, tanto para los profesionales como tú como para los amateurs como yo.
    Lo del maridaje del jazz o el swing con el vino no me convence, pero eso es cuestión de gustos, y en cuanto al Pancrudo 2014 al oído suena bien, habrá que ver cómo le va al paladar, aunque seguro que con lo que cuentas va bien.
    Y una cuestión que me ronda la cabeza, ¿no hubo sorpresas en la liga de los blancos o los "renegados" rosados?
    Pd.: Me ha entando la referencia al Puma...jaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por comentar, Ivan. Intento hacer accesible a todos el mundo del vino y haceros sonreír mientras tanto.
      En cuanto a tu pregunta sobre los blancos y rosados. Los protagonistas fueron, sobre todo, los tintos, pero también encontré algunos blancos muy curiosos. Por ejemplo, el 'Monopole Clásico Blanco Seco 2014' de CVNE, un blanco muy riojano pero con una chispita de Jerez, en concreto de manzanilla de Hidalgo. Un vino muy geek. También diferente, bueno más que diferente mutante, fue el 'Tempranillo Blanco Reserva 2013' de la gama de Vinos Singulares de Viña Pomal, y digo mutante porque esta variedad no es más que una mutación genética natural del Tempranillo Tinto. Un vino al que no le falta de nada: fruta, profundidad, crianzas varias, untuosidad. Otro al que no hay que perder la pista.
      Como rosado, y jugando en otra liga, te hablaré del cava 'Conde de Haro Rosé Brut' de Bodegas Muga, un espumoso de tonos asalmonados ideal como aperitivo y para abrir boca ante todo lo que se nos vino.
      Un saludo y, de nuevo, gracias por tu comentario.

      Eliminar